Saltar al contenido

Causantes del Cáncer

Capítulo 1
Carcinógenos y una Estrategia Defensiva

Cáncer, Sustancias Carcinogénicas

Un mutágeno (carcinógeno) es cualquier agente físico o ambiental, tal como el humo, el virus del papiloma humano o un compuesto tóxico generado en los alimentos asados a la parrilla, que puede inducir una mutación genética. Las mutaciones son cambios en la información hereditaria de una célula. Un alto índice de mutaciones resulta en carcinogénesis. Carcinogénesis es el comienzo de la formación del cáncer y la etapa de inicio de un cáncer es un hecho irreversible. El problema es que hay demasiados mutágenos, Podemos evitar algunos, tales como el tabaco, pero otros son inevitables, y no pueden ser destruidos. Como no podemos destruir al agresor, nos vemos forzados a realizar una estrategia defensiva. Lleva tiempo ganar con una estrategia defensiva. Prolongar la guerra, como en la “Guerra de los cien años”, nuestra guerra de los cien años. Lo cual está bien. Cuando más dure la guerra, mejor para nosotros.

La estrategia defensiva de “tierra arrasada”* es la quimioterapia con drogas, donde se destruyen las células que más rápidamente se dividen, tengan cáncer o no, es una estrategia que aniquila todo incluyendo nuestros órganos y cargándonos de efectos colaterales. La cirugía extrae células buenas y malas y también es parte de la estrategia defensiva de “tierra arrasada”. Estas modalidades de tratamiento son necesarias y efectivas la mayor parte del tiempo. La inmuno terapia es más moderna y no pertenece a este grupo.

La estrategia de defensa “en profundidad” se aplica a la prevención y tratamiento por medio de las drogas naturales de ciertos alimentos y es más específica que la quimioterapia porque para demorar el ataque mata solamente las células anormales. Esta estrategia es muy bien tolerada y no posee efectos colaterales. Es un nuevo modo de abordar el tema y, en consecuencia, no hay estudios que evalúen la eficacia del mismo con respecto a la estrategia “tierra arrasada”. La actividad antimutágena es nuestro primer nivel de protección. Recordemos que estamos en un juego de ajedrez, nuestro adversario es un maestro del ajedrez y nos está atacando con mutágenos, pero nosotros tenemos un plan defensivo y la voluntad de aplicarlo.
La mejor defensa contra los mutágenos es bloquear la actividad de los mismos por medio de las drogas naturales que se encuentran en plantas y especias actuando como un “alambre de púas” de la Primera Guerra Mundial. Las células que sufrieron mutación deben alcanzar un nivel crítico de daño antes de convertirse en una célula cancerígena. Si demoramos el proceso existe la posibilidad de que la célula dañada se detecte y destruya antes de alcanzar la primera línea, antes de transformarse en una célula cancerígena.
Pero las cosas son más complicadas. El ataque podría ser por el aire que respiramos, capaz de producir graves daños en el ADN de las células. Los mutágenos en el aire fueron identificados hace años y recibieron el nombre BAP, el cual es un importante agente contaminante. BAP es un derivado de la combustión incompleta o combustión de productos orgánicos, por ejemplo cigarrillos, gasolina y madera. En las grandes ciudades, se respira BAP y oxígeno.
Cuando BAP entra al cuerpo, se metaboliza rápidamente (modificado químicamente en el cuerpo) y forma una cantidad de sustancias químicas que uniéndose al ADN forman una estructura tóxica. Esa toxicidad puede interferir o alterar las copias de ADN durante la división celular, aumentando el riesgo de cáncer.
Un adulto en reposo toma aire de 14 a 20 veces por minuto, 50 o 60 respiraciones por minutos un recién nacido y 30 a 40 respiraciones por minuto para un bebé más grande. En las ciudades con polución, los mutágenos que provienen mayormente de los caños de escape de los vehículos y en especial de los motores diésel, entran a nuestros pulmones de 14 a 20 veces por minuto y nosotros sin saberlo sufrimos mutaciones.

Se sabe que una célula normal se vuelve cancerígena después de aproximadamente 500 mutaciones; pueden pasar unos meses para que aparezca una célula mutada pre-cancerígena. A las células mutadas pre-cancerígenas le lleva en promedio 10 años crecer totalmente. Entonces, tenemos que bloquear no sólo los mutágenos sino también las células cancerígenas que tratan de proliferar e invadir. No es fácil, pero tenemos los medios para luchar.
Nosotros respiramos oxígeno (bueno) y sustancias contaminantes (no tan bueno) Comemos plantas, bebemos líquidos y consumimos especias que contienen antimutágenos (bueno) y nos gusta ingerir productos animales cocidos a la brasa o la parrilla conteniendo cancerígenos (no tan bueno). Contamos con menos de 10 años para interceptar el cáncer y mucho menos si ya es parte de nosotros (no tan bueno). Pero ahora sabemos que podemos luchar (excelente). Vamos a conocer a nuestro enemigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *